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La editorial independiente que divulga los grandes maestros de las Artes Marciales

el 03 Mayo 2017 en Historias Verkami

Como muchos adolescentes de la década de los 80, Fernando Aixa descubrió las artes marciales a través del cine. Con los años se convertirían en su forma y filosofía de vida. Actualemte es maestro sensei en budo-taijitsu, disciplina de la que es uno de los principales divulgadores en nuestro país a través de la editorial Shinden, sello que ha colaborado con Verkami impulsando las campañas para editar diversas de sus referencias. Un trabajo de difusión que le ha llevado a obtener la Medalla de Oro al Mérito de la Bujinkan. “Ganarte el reconocimiento de tu maestro siempre es un honor”, destaca Fernando. “Pero el objetivo en el entrenamiento no ha de estar enfocado hacia la obtención de este tipo méritos o reconocimientos sino que ha de estar dirigido hacia un crecimiento personal que nos convierta en mejores personas. Solo gracias a ello podremos ayudar a aquellos que nos rodean. Este es el verdadero mérito y honor, lo otro son tan solo objetivos para el ego”.

Texto: Oriol Rodríguez

¿Cual fue la primera arte marcial que practicaste?

Mi primer contacto con el entrenamiento en las artes marciales fue en el año 1986-87, a través de unos seminarios de fin de semana centrados en las diferentes armas tradicionales japonesas como el tambo (bastón corto), el kusarifundo (cadena con pesos) o el ken (la espada japonesa). Después de esos seminarios, en septiembre de 1987, encontré un gimnasio en el que impartían clases de Bujinkan dojo y ahí fue donde empecé mi entrenamiento.

¿Qué te fascinó de las artes marciales?

Lo que me atraía en aquella época de los artistas marciales era su gran habilidad para luchar en condiciones casi siempre adversas, es decir, no demostraban tener ningún problema para vencer a oponentes que los superaban en fuerza o número. Y a mí, un adolescente de 16 años tímido y con una complexión física no demasiado desarrollada, todo eso me fascinaba.

¿Cómo escubriste el budo taijutsu?

Durante los años 80 se le conocía con el nombre de ninjutsu o ninpotaijutsu, luego a lo largo de los años 90 su nombre cambió a Budo taijutsu que engloba mejor todas las disciplinas que en él se practican. Supe de su existencia a través de las revistas de artes marciales. En ellas aparecía un maestro, Masaaki Hatsumi, que ostentaba el título de 34 soke de Togakure ryu, una escuela tradicional de ninjutsu. Leyendo sus artículos y entrevistas, mi objetivo fue entrenar el arte marcial que él enseñaba. En agosto de 1990, cuando tenía 19 años, viajé a Londres para asistir a un seminario impartido por este maestro. Desde entonces mi camino ha sido seguirle, siempre que me ha sido posible, alrededor de todo el mundo.

«Intento ser un budoka las 24 horas al día»

¿Cuál es la historia de este arte marcial?

Dentro del Budo taijutsu encontramos nueve escuelas diferentes de artes guerreras samurái y ninja con sus particularidades de forma de luchar: Togakure ryu ninjutsu, Gyokko ryu kosshijutsu, Kukishinden ryu happobiken jutsu, Koto ryu koppojutsu, Gikan ryu koppo, Shinden Fudo ryu dakentaijutsu, Gyukushin ryu ninjutsu, Kumogakure ryu ninjutsu y Takagi Yoshin ryu jutaijutsu.

¿En qué se diferencian entre ellas?

Cada una de estas escuelas tiene su propia historia y su forma de combatir varía entre ellas. Por ejemplo, hay algunas, como Kukishinden ryu, que utilizan las armas tradicionales del samurái, como la katana (espada), la naginata (alabarda), el bo (bastón largo), etc. Y otras, como Koto ryu, que están más enfocadas a la lucha cuerpo a cuerpo sin armas, utilizando principalmente golpes de puños y pies, lo que antiguamente se conocía como karate koppojutsu. Respecto a la historia reciente de la Bujinkan los dos últimos maestros fueron Toshitsugu Takamatsu y Masaaki Hatsumi, alumno del primero.

Y el sensei que decidiste seguir por todo el mundo.

Exacto. Takamatsu sensei nació en el año 1888. Por rigurosas indicaciones de su padre, se inició en las artes marciales a la temprana edad de nueve años en el dôjô de su abuelo, Toda Shinryuken Masamitsu (32º sôke Togakure ryû), con el estudio de Shinden Fudô ryû. En el dôjô, Toda Shinryûken se dedicaba a lanzarlo y proyectarlo por los aires durante los entrenamientos como si se tratase de un saco. Tras un año de permanencia en el dôjô en esa situación, comenzó su adiestramiento como artista marcial y guerrero. A la edad de 13 años demostró su maestría en los conocimientos de la escuela Shinden Fudô ryû y obtuvo el menkyô, título de maestría, en dicha tradición. Su abuelo, entonces, continuó con la transmisión de los conocimientos de Kotô ryû karate koppôjutsu y Togakure ryû ninjutsu.

Parece una historia de película.

Pues tan solo hemos empezado. Durante sus años de estudio en una escuela inglesa, inició su entrenamiento en Takagi Yôshin ryû jûtaijutsu bajo la tutela de Mizuta Yo-shitaro Tadafusa (15º sôke de dicha tradición), de quien recibió los secretos de esta escuela y en la que alcanzó el grado de experto. Posteriormente, Takamatsu sensei regresó a la fábrica de cerillas propiedad de su familia y allí conoció a su nuevo maestro, Ishitani Matsutaro, quien trabajaba como encargado de la seguridad de la fábrica. Ishitani, reputado guerrero descendiente de una familia de samuráis, le enseñó la tradición de Kûkishinden ryû hap-pô bikenjutsu, Hontai Takagi Yôshin ryû, Gikan ryû koppôjutsu y Shinden Musô ryû. Tras la invasión japonesa del continente asiático, Takamatsu sensei viajó a China, en donde se prestó a numerosos encuentros y combates. Debido a su valentía y destreza, muy pronto llegó a ser conocido como Moko no Tora, que en japonés significa «el Tigre de Mongolia». En torno a los años veinte regresó a Japón, construyó un hostal y vivió sin dar muestras del gran maestro de budô que era en realidad. En el año 1957 tomó como único estudiante a Masaaki Hatsumi, un joven de 26 años que se convertiría en su único sucesor. En abril de 1972, falleció Takamatsu sensei a la edad de 85 años y su restos fueron depositados en el cementerio de la ciudad de Nara.

¿Qué hay de Masaaki Hatsumi?

Hatsumi sensei nació el 2 de diciembre de 1931 en la localidad de Noda-shi, en la prefectura de Chiba. De joven estudió varias artes marciales como kendô, karate, judô o iaidô, en las que obtuvo diferentes altas graduaciones. También cursó estudios superiores en artes escénicas y dramáticas además de estudios de medicina. Posteriormente establecería su propia clínica quiropráctica en la que ejercería durante muchos años, compaginándo su labor en ella con el budô.
A la edad de 20 años, cuando entrenaba a militares americanos, se percató de que la constitución física de éstos podía contrarrestar las técnicas de los japoneses. Esto le hizo plantearse la dirección en que tendría que evolucionar en las artes marciales.

¿Qué sentido tenía una técnica si alguien más corpulento podía derribarte?

Exacto. Por aquel entonces tenía un maestro que le enseñaba kobujutsu, y a través de él supo de la existencia de un gran maestro: Toshitsugu Takamatsu.
Durante 15 años, desde 1957 hasta el fallecimiento de Takamatsu sensei, Hatsumi sensei se convirtió en su único estudiante. Todas las semanas viajaba en tren durante más de medio día desde Noda-shi hasta Kashiwabara, donde residía su maestro, para recibir sus enseñanzas.

Tal disciplina es única en los japoneses.

Un día, en casa de Takamatsu sensei, éste le dijo que esperase sentado y con los ojos cerrados en una estancia. Cuando creía que Takama-tsu sensei ya había abandonado la habitación, notó repentinamente que debía apartarse hacia un lado y así lo hizo. Luego sintió lo mismo por un lado y se agachó rodando. Abrió los ojos y vió a su maestro con un shinken, una espada afilada. Había pasado la prueba del sakki.

¡Increíble!

Se había convertido en el siguiente sucesor de las nueve tradiciones guerreras que hoy constituyen la Bujinkan Dôjô. Durante más de veinte años, Hatsumi sensei ha viajado por todo el mundo enseñando sus artes marciales y forma de vida. Ha escrito numerosos libros y ha realizado una importante colección de vídeos, no obstante su legado más valioso es su experiencia y contacto humano. Actualmente el Hombu Dôjô se encuentra ubicado en la ciudad de Noda, donde imparte regularmente sus enseñanzas y a donde acuden practicantes de todo el mundo para recibirlas.

“La defensa es, o debería ser, una consecuencia más que un objetivo dentro del entrenamiento de las artes marciales”

¿Más allá de un sistema de defensa las artes marcials son, especialmente, una herramienta para el crecimiento personal?

Totalmente. Tal y como he mencionado con anterioridad, la defensa es, o debería ser, una consecuencia más que un objetivo dentro del entrenamiento de las artes marciales. La práctica de las artes marciales nos mostrará todas nuestras limitaciones e incapacidades para solucionar ciertas situaciones. Gracias a ello tendremos una oportunidad de ponerle remedio, de crecer y superarlas. No obstante, para este proceso será necesario combatir a un gran enemigo, el ego. Si una vez que nuestras limitaciones son puestas sobre la mesa, el ego no nos permite reconocerlas no podremos trabajar sobre ellas y mejorar. Por el contrario, si somos capaces de aceptar con humildad y reconocer la situación en que nos encontramos tendremos una gran oportunidad de crecimiento. Por esta razón la práctica de las artes marciales son una gran herramienta para el crecimiento personal.

El budo taijutsu es un arte marical de origen japonés. Imagino que has ido más de una vez a Japón. ¿Cuándo fue la primera? ¿En un país tan preocupado por las tradiciones, cuál fue su recepción? ¿Cómo aceptaron que un extranjero se interesara por su arte marcial?

Mi primer viaje a Japón fue en 1992 y desde entonces he ido viajando entre una y tres veces al año dependiendo de la época. Japón es un país de contrastes y a pesar de su celo y preocupación por sus tradiciones he podido apreciar claramente, sobre todo en su maestro Masaaki Hatsumi, su entusiasmo por compartir sus enseñanzas y conocimientos. Pienso que Hatsumi sensei entiende que su conocimiento es un conocimiento global y que es bueno para todo el mundo que sus enseñanzas sean compartidas y difundidas ya que así muchas personas se podrán beneficiar de ellas.

¿Qué proporcionan las artes marciales a aquellos que las practican?

No solo nos proporcionan una salud física como consecuencia de su práctica si no que además, gracias a valores como la disciplina, la perseverancia o la benevolencia, podremos alcanzar una vida más tranquila y feliz capaz de resistir o gestionar todos aquellas incidencias que se acercan a nuestras vidas. Desde el primer día que las descubrí he querido ser un artista marcial en budoka, así que en cuanto tuve oportunidad de comenzar mi entrenamiento lo convertí en mi forma de vida. Intento ser un budoka las 24 horas al día.

“Mi editorial no es el modelo de negocio más lucrativo, pero sí muy apasionante”

¿Cuándo decidiste poner en marcha la editorial Shiden?

Profesionalmente me había dedicado desde hacía muchos años a la edición de libros. Así que en 2007 decidir hacer confluir dos facetas importantes de mi vida, mi pasión (las artes marciales) y mi profesión (edición de libros). En el fondo no hago otra cosa que publicar los libros que a mí me hubiera gustado poder encontrar y leer cuando me formaba como artista marcial en las décadas de los 80 y 90. Quizás no es el modelo de negocio más lucrativo, pero sí muy apasionante. ¡En la vida nos hay que dejar de hacer cosas apasionantes!

Vuestro catálogo no se limita a las artes marciales, ¿verdad?

El 85% son libros de artes marciales y el otro 15% está relacionado con las tradiciones, la cultura y la literatura japonesa, como puede ser haiku, zen, reiki, etc. Siempre he opinado que la gente que practica artes marciales es bueno que conozca también su entorno cultural.

¿Cómo supiste de Verkami?

Si no recuerdo mal, creo que fue en alguna conferencia dentro del sector del libro. Me pareció una idea genial y una herramienta muy útil a la hora de enfocar la publicación de un libro, sobre todo si eres una editorial pequeña como nosotros.

Fue por eso que decidiste impulsar diversos de tus títulos a través de la plataforma?

Sí. Y por su agilidad, funcionamiento y difusión. La calidad de Verkami en todo el proceso, tanto hacia el editor como hacia los mecenas es impecable, lo que favorece que se genere confianza en todas las direcciones.

¿Qué aporta el micromecenazgo a un pequeño editor com tú?

Realizar este tipo de crowfounding no sólo te permite ver la acogida inicial que el libro tendrá sino que además dispones por adelantado de unos fondos básicos y necesarios para hacer frente a su publicación. Antiguamente, publicábamos a ciegas, teniendo que asumir los costes por adelantado y sin saber qué acogida tendría el libro. Además, tal y como está estructurado el sistema de distribución y venta del libro en España, el retorno económico tenía unos tiempos demasiado dilatados para las empresas pequeñas como la nuestra.

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¿Cuáles han sido los mejores momentos de las diversas campañas que has puesto en marcha en Verkami?

Cuando entregamos los libros. Cuando esto sucede y recibes felicitaciones por el trabajo realizado y ánimos para continuar por parte de numerosos mecenas es la mejor recompensa que podemos recibir. Por eso siempre tenemos un gran respeto por todos nuestros mecenas, a los que estamos totalmente agradecidos por toda su participación y apoyo.

¿Qué consejo darías a los editores que se están planteando trabajar con el crowdfunding?

Que no lo piensen mucho y actúen. Verán cómo pueden establecer un relación directa y próxima con aquellos que consumen nuestros libros. No hay que dejar de pensar que en realidad es para ellos para quien trabajamos los editores.

¿Seguiràs impulsando próximas publicaciones a través de la plataforma?

¡Por su puesto que sí!

+ INFO

Puedes conseguir los libros en la Web de Shinden EdicionesFacebook Shinden Ediciones

Campaña Verkami La Esencia del Budo y Tenchijin Ryaku no Maki
Campaña Verkami El Canon del Judo, de Kyuzo Mifune
Campaña Verkami El espíritu de la Espada. Nakamura Taisaburo

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