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¡Proyecto seguido!
Te avisaremos a tu email de usuario/a cuando el proyecto esté en marcha, consiga el objetivo y antes de que termine la campaña para que puedas aportar si lo deseas.
Puedes acompañarnos para descubrir una ciudad perdida en la selva, en esta gran aventura real de investigación y exploración.
Se trata de la misteriosa ciudad sagrada perdida de los Incas en Vilcabamba, la cual era el objetivo de Hiram Bingham cuando llegó a Machu Picchu en 1911.
Otros investigadores creyeron haberla encontrado en Choquequirao o en Espíritu Pampa, pero ninguno de estos lugares coincide con las descripciones histórica de Vilcabamba la Grande.
Ahora vamos a culminar tres décadas de investigación y exploraciones para descubrir el verdadero emplazamiento de Hatun Vilcabamba, la ciudad sagrada de Tupac Amaru el último rey Inca. Conocida por los españoles como Vilcabamba la Grande; abandonada tras la conquista en 1572, cubierta por la selva y olvidada.
Nuestro equipo en Hatun Vilcabamba, 2008
Empezamos esta investigación en 1997 siguiendo los pasos del crónista Juan de Betanzos, quien viajó a Vilcabamba en 1551 para negociar con el Inca en Pampaconas. Una llacta inca, donde treinta y años depués, en 1572, se preparó el ataque final para conquistar la capital sagrada. A partir de allí exploramos el territorio hasta reconstruir, paso a paso, la ruta hasta la capital sagrada perdida.
Encontramos un conjunto de estructuras prehispánicas que coincide con las descripciones de Hatun Vilcabamba en los documentos redactados en el momento de la conquista por Pedro Sarmiento de Gamboa, quien representaba oficialmente al Virrey como alférez real. Realizamos las primeras excavaciones, pero la declaración de "estado de emergencia" en 2012 por narcoterrorismo en la zona nos impidió completar la investigación. En 2022 realizamos allí una prospección con tecnología Lidar con un equipos laser con dron, y en 2025 una nueva prospección con equipos Lidar aerotransportados con helicóptero.
Preparativos del vuelo Lidar en 2025
Trayectoria de vuelos en la prospección realizada
Con esta tecnología hemos podido reconocer el gran conjunto de estructuras de la capital sagrada ocultas bajo la vegetación selvática.
Imagen Lidar del suelo en Hatun Vilcabamba
HATUN VILCABAMBA DAS
Ahora vamos a viajar allá con arqueólogos peruanos y pobladores locales para confirmar sobre el terreno lo que hemos visto con luz laser a través del arbolado y de la capa vegetal que cubre el suelo. Realizaremos un DAS, un Diagnóstico Arqueológico en Superficie, de acuerdo con la normativa del ministerio de cultura del Perú. Con el cual esperamos conseguir la confirmación y el reconocimiento definitivo de este gran descubrimiento arqueológico.
Modelo tipo de ciudad inca
Pensamos que la estructura y orientación de Hatun Vilcabamba se asemejan a los de esta imagen. Pero será necesario limpiar la vegetación para comprobarlo.
APOYO A LA COMUNIDAD CAMPESINA
Para llegar a la zona de exploración reconstruiremos un puente sobre el río Pampaconas. Con ello, facilitaremos a los pobladores el acceso seguro a algunas chacras que han quedado abandonas por las dificultades de acceso.
También apoyaremos la creación de un camping de propiedad y gestión comunitaria en un sitio estratégico en la selva junto a un río donde abundan las truchas. Servirá para apoyar futuras excavaciones y para que acampen allí los turistas que quieran conocer Hatun Vilcabamba y el maravilloso valle del río Pampaconas.
RUTA DE AVENTURA: PAMPACONAS AYACUCHO
Hemos recorrido varias veces la zona. Hay una ruta maravillosa que comienza a más de tres mil metros de altitud en el poblado de Pampaconas, sigue un camino inca por las alturas y desciende por el valle del río Pampaconas hasta su confluencia con el río Apurímac. Hay una variante mas montañera por las alturas del Choquezafra. Queremos promocionar las extraordinarias rutas de aventura, historia y naturaleza del valle de Pampaconas; que se pueden prolongar al este y al oeste, enlazando Machu Picchu y Ayacucho a través de Vilcabamba.
Hatun Vilcabamba y el valle de Pampaconas entre Machu Picchu y Ayacucho
Encontrarás más información sobre esta investigación en este libro digital.
Como en tu anterior proyecto, te acompañaremos desde la distancia, suerte!
Alberto Uve
aproximadamente 1 meses
Mucho ánimo Santiago en esta gran aventura de conocimiento, cultura, historia, perseverancia, pasión y confraternidad. Cuenta siempre con nuestro apoyo cartográfico y de amistad.
fundacion cum laude
aproximadamente 1 meses
Buen viaje , con los mejores deseos de éxito en esta gran empresa.
Para viajar desde Cusco a Vilcabamba lo más práctico es acercarse al entorno del cementerio de la Almudena, donde está el paradero de los autos de Quillabamba y se agrupan las agencias que cubren esa ruta con turismos, camionetas y combis. El coche más utilizado es el Toyota Yaris, con cuatro plazas por 50 soles cada una de las traseras y 60 soles el asiento delantero. Es fácil conseguir por 200 soles el coche completo para viajar hasta Quillabamba, con recogida en el hotel. Cinco horas de carretera, para contratar allí otro vehículo para subir en dos horas hasta Huancacalle, la pequeña población por donde pasan casi todos quienes queremos recorrer los caminos de Vilcabamba. En esta ocasión el conductor aceptó llevarnos directamente hasta Huancacalle por 290 soles.
Compartiendo un Yaris con nuestro abundante equipaje y con el arqueólogo Mijail Torres, llegamos al atardecer a nuestro alojamiento habitual. El hostal Sixpac Manco de Agueda Cobos con varios cuartos en torno a un patio; donde los viajeros compartimos ducha, wc y espacio para secar o ventilar tiendas y equipos de campaña. Nos recibió Agueda con un abrazo. Es una institución en el mundo de las exploraciones en Vilcabamba, hija de Juvenal Cobos, guía de los primeros exploradores en Espíritu Pampa, el espacio selvático y aislado donde se crio. Sorprendió su habilidad en el manejo de equinos y ella rompió el techo de cristal por el que las mujeres no podían ser arrieras. En 2002, cuando Discovery Channel contrató sesenta y cuatro mulas para nuestra expedición a Vilcabamba. Todas las disponibles en el distrito. Juvenal Cobos fue encargado de dirigir y organizar la travesía. De aquel viaje conservo muy vivo el recuerdo de Agueda remangada en medio de la corriente del río Pampaconas dirigiendo valiente el cruce de todas las mulas con sus cargas.
En el hostal de Agueda es frecuente coincidir con viajeros interesantes. Jaime Paredes, peruano que vive en Berlín estaba allí a petición de Nancy, la viuda de Vincent Richards Lee, con el encargo de depositar sus cenizas en Vilcabamba.
Lee falleció en Colorado en abril de 2024 con 85 años. Era arquitecto y alpinista, se apasionó con el relato de Savoy y en los años ochenta y noventa realizó muchas expediciones a Vilcabamba con la familia Cobos. Escribió varios libros con hermosos dibujos argumentando siempre que Espíritu Pampa era Vilcabamba la Grande. Coincidimos en la casa de Agueda en tres ocasiones, era simpático amable y cortés, enamorado de Vilcabamba. La última vez que nos vimos, después de varios días de expedición, él bajaba a dormir a Quillabamba. Ya en el hotel, en el entorno más seguro, resbaló en el baño y regresó a su país completamente escayolado. La maldición del explorador, dicen algunos, es sufrir el accidente al salir de la zona de mayor riesgo.
Jaime junto con Omar y Juver, hijos de Agueda, llevaron las cenizas a un sitio muy especial para Vincent, Puncuyoc, con una hermosa vista de la sierra. Allí vaciaron el ánfora. Después les cayó un aguacero. Cosas de la Pachamama.
Paredes me contó que tras el bachillerato en Lima estudió en la universidad de Yale donde fue alumno de John Rowe, considerado el padre de la arqueología peruana, de quien conserva un recuerdo tan extraordinario que le llevó a investigar su vida y prepara una biografía.
El lunes 15 de junio nos recibió en su despacho el alcalde de Vilcabamba, Michel Ugarte Carrión. Le pedí un transporte para subir hasta Pampaconas, el préstamo de una motosierra para la expedición y una carta de apoyo a nuestro proyecto. Le expliqué que queríamos realizar un Diagnóstico Arqueológico en Superficie en Hatun Vilcabamba y también realizar un trabajo de “Documentación y promoción de una ruta histórica alternativa entre el territorio de Vilcabamba y Ayacucho por el valle del río Pampaconas”. Y nos concedió las tres cosas.
El comercio ha mejorado mucho en Vilcabamba en unos años. En ferreterías de Pucyura encontré machetes, hacha y pico más baratos que en Cusco. Y la mayor parte del alimento lo compré en las tiendas de Huancacalle.
CASA LABAÑOU EN VILCABAMBA
Visité la Casa de Labañou, como cada vez que viajo a Vilcabamba. Es un sitio muy entrañable y querido, que donamos al ministerio de Cultura hace años por acuerdo unánime de la ONG Labañou Solidaria. Al concluir el proyecto de cooperación para el desarrollo desde el barrio coruñés de Labañou hacia la población de Vilcabamba, que duró dieciséis años, la regalamos. Y para que cumpla por completo la función social que debe de tener, tenemos que recordar con frecuencia al ministerio de cultura que se comprometió a dedicar a actividades abiertas al público el 85% de los 975 metros cuadrados de superficie del edificio. Lo que lamentablemente no se cumple.
La Casa Labañou conserva una placa que acredita que fue una donación solidaria de Galicia
El museo instalado en la casa gana interés con la excelente copia que muestra del ajuar del señor wari descubierto en Espíritu Pampa por Javier Fonseca. Pero la muestra cerámica es muy pobre. Es un buen local, debería albergar más objetos y mejores paneles explicativos. Suprimiendo los dormitorios que de modo irregular ocupan allí algunos empleados del ministerio.
Museo en la Casa Labañou en Pucyura
EN MARCHA
El miércoles 17 a las siete y media un Toyota Hilux de la municipalidad nos recogió en el hostal. No traía motosierra. Cargamos el coche y bajamos a Pucyura para reclamarla la municipalidad. Patrimonio tenía orden de prestarnos una. Pero el funcionario encargado explicó que nos iban a dejar una motosierra tan mala que él mismo pensó que no valía la pena Fueron a buscarla, era pequeña solo cuarenta centímetros de espada. Muy poco para lo que nos íbamos a encontrar en el camino, dijo el funcionario encargado del préstamo. Además, se recalienta. Con estos ánimos cargamos el artefacto en el coche y partimos. Recordando que otros años nos habían prestado motosierras grandes y potentes.
Pucyura está a 2,886 metros de altitud. Huancacalle a sólo dos kilómetros y cien metros más de altitud. Desde allí parte una estrecha y curvilínea carretera que, con un paisaje con nevados al fondo, trepa laderas hasta Vilcabamba la Nueva, a 3.531 metros de altitud. Localidad fundada como nueva capital, llamada San Francisco de la Victoria de Vilcabamba, años después de la conquista y abandono de Vilcabamba la Grande. Está a 3.530 metros de altitud, ubicada junto al nacimiento del río Vilcabamba, cerca de las minas de plata de Huamaní y Huamanapé que explotaron incas y españoles en las laderas del monte Cumbaya hasta su agotamiento y abandono en las primeras décadas del siglo XVII.
La iglesia del siglo XVI conserva solo el campanario original, modernizada en exceso por una arquitecta del Instituto Nacional de Cultura quien cambió en 1998 sus puertas y la cubierta original de madera y paja de hichu por otra de cemento y tejas con distinta pendiente.
El mayor edificio del pueblo es la casa de los italianos, el conjunto de talleres, colegio y residencia creado de la organización Don Bosco. La dirige el padre Lino, italiano que llegó Vilcabamba como cooperante seglar y desde hace dos décadas es el párroco del distrito.
Para recordar a su fundador, el padre Hugo de Fenci, fallecido el año pasado con 96 años, quiso instalar un faro con luz permanente en un sitio muy visible. El ministerio de cultura se opuso una idea tan luminosa en medio de aquel paisaje, pero él es hombre de recursos y encontró una alternativa. “En vez de un faro construí un campanario alto y le puse luz”, me explicó Lino. Quien para proteger el patrimonio va a recuperar los restos de un lavadero del complejo minero colonial que está en el recinto de su colegio.
Desde Vilcabamba la nueva la carretera sigue ascendiendo hasta el abra de Qospaqasa, de 3.848 m., y tras bordear el monte Cumbaya y concluye en Pampaconas, a 3.447 metros de altitud.
Allí nos esperaban los hermanos Marino, Armando y Soledad Huamán, Alberto Tapia y Juan Cabrera dispuestos para partir con seis mulas y dos caballos. Pero hay un problema, todos están de acuerdo en que la motosierra municipal no sirve para nuestro viaje. Para abrirnos paso necesitaremos otra mucho más grande y potente. Hay que conseguirla como sea.
Tenemos por delante cincuenta kilómetros de caminata desde Pampaconas hasta llegar a la otra punta de carretera en Chancavine. Estando las cosas bien podría hacerse este camino en tres días, pero todo indica que nos llevará más tiempo. A Marino le han contado que hay muchos derrumbes con árboles enormes cerrando el camino. Estamos allí parados en torno a una pequeña motosierra. Sin decidirnos a partir porque no parece suficiente para abrirnos paso por un camino cerrado por grandes troncos caídos. Se vislumbra la solución. Armando tiene una motosierra en su casa, pero está lejos. Le ofrezco pagarle setenta soles por día de uso y acepta. Un muchacho circula con su moto. Lo paramos. Acepta llevar a Armando hasta su casa en Challcha y traerlo de vuelta con la motosierra. Por fin regresan, con la máquina y su enorme espada cruzada sobre la moto.
Cargan las mulas y estamos dispuestos para partir. Monto en mi caballo, se encabrita e intenta tirarme. Pero luce el
Para viajar desde Cusco a Vilcabamba lo más práctico es acercarse al entorno del cementerio de la Almudena, donde está el paradero de los autos de Quillabamba y se agrupan las agencias que cubren esa ruta con turismos, camionetas y combis. El coche más utilizado es el Toyota Yaris, con cuatro plazas por 50 soles cada una de las traseras y 60 soles el asiento delantero. Es fácil conseguir por 200 soles el coche completo para viajar hasta Quillabamba, con recogida en el hotel. Cinco horas de carretera, para contratar allí otro vehículo para subir en dos horas hasta Huancacalle, la pequeña población por donde pasan casi todos quienes queremos recorrer los caminos de Vilcabamba. En esta ocasión el conductor aceptó llevarnos directamente hasta Huancacalle por 290 soles.
Compartiendo un Yaris con nuestro abundante equipaje y con el arqueólogo Mijail Torres, llegamos al atardecer a nuestro alojamiento habitual. El hostal Sixpac Manco de Agueda Cobos con varios cuartos en torno a un patio;
Tras un mes de viaje en Perú, habiendo concluido la primera fase de la expedición HATUN VILCABAMBA ES, he regresado a España y comienzo el relato de esta “crónica secreta”.
Ha sido una experiencia intensa, a veces dura, muy interesante y productiva, que no ha concluido todavía. Os conté ya algunas cosas que pasaron, solo algunas; ahora comienza el relato de la Crónica Secreta de nuestra expedición, dirigida solo a mecenas. Este es el relato de viaje muy confortable en su inicio, donde las incomodidades llegaron más tarde.
Para concentrar esfuerzos y administrar inevitables equilibrios financieros, en la mayoría de mis expediciones al Perú he recurrido a alojamientos austeros, algunos muy confortables. Otros modestos y algunos peores. Este año ha sido una excepción por el patrocinio de Colección de Hoteles Ananay, que me invitó a disfrutar de sus estupendos alojamientos, en los que se respira la historia. No hay televisión en ningún cuarto, tampoco hay ningún sitio en cada hotel
Mientras realizábamos los preparativos para la expedición HATUN VILCABABAMBA ES, visité en Pucyura, la capital de la municipalidad distrital de Vilcabamba, la Casa Labañou. El edificio que donamos en 2014 al ministerio de Cultura del Perú, por decisión unánime de los miembros de la O.N.G. Labañou Solidaria, al concluir el proyecto de cooperación que durante dieciseis años promovió acciones en favor de la población de Vilcabamba, como muestra de hermanamiento con el barrio coruñés de Labañou.
Exterior de la Casa Labañou
Como se estableció en el documento de donación, la casa tendrá que conservar siempre el nombre de Labañou y una placa que recuerde que fue una donación solidaria de Galicia.
Hemos permanecido incomunicados durante algún tiempo, mientras realizábamos la travesía de Vilcabamba. Desde ahora recupero la comunicación para informaros del desarrollo de la expedición y del proyecto HATUN VILCABAMBA ES, que está siendo posible gracias a vuestro mecenazgo.
Este mensaje es un primer avance que completaré y ampliaré en los próximos días.
Como estaba previsto partimos del pueblo de Pampaconas, perteneciente a la municipalidad de Vilcabamba, donde concluye la carretera principal de aquel distrito. Nuestro equipo estuvo integrado por ocho campesinos de la zona, con el arqueólogo Mijail Torres.
Caminamos con apoyo de mulas hacia el oeste recorriendo los cincuenta kilómetros del camino prehispánico que llega hasta Chancavine. Pequeña localidad de la municipalidad de Villa Virgen donde encontramos de nuevo la precaria carretera que comunica esta localidad con el valle del río Apurímac y Ayacucho.
Hoy he tenido una encuentro muy especial en Cusco.
El párroco de Vilcabamba, Lino Facin, me dijo hace tiempo que había hablado de mis investigaciones al arzobispo de Cusco, Richard Daniel Alarcón Urrutia, y que estaba muy interesado. De modo que por email le anuncié mi viaje y le pedí que me recibiera.
Imagino que la agenda de un arzobispo estará siempre bastante ocupada, pero hizo un hueco para mí y hoy me recibió en su despacho.
Reunión con el arzobispo de Cusco
El motivo principal de mi visita fue informarle de que en mis investigaciones en Vilcabamba identificamos el emplazamiento de Marcanay, el sitio inca donde el ejército que atacó Hatun Vilcabamba descansó la última noche. No podían ver todavía la capital sagrada de los incas, pero sí que vieron el resplandor del incendio ordenado por el Inca Tupac Amaru cuando comprobó que era inevitable la
Os escribo desde Cusco, la capital sagrada del reino de los Incas, ultimando los preparativos para esta gran expedición que es posible gracias a vuestro apoyo.
Debo confesaros que llegué con cierta preocupación. Como siempre que vuelo desde Lima a Cusco, había reservado un asiento con ventanilla en la parte izquierda del avión para contemplar la sierra de Vilcabamba que aparece a la izquierda de la ruta diez minutos antes del aterrizaje en Cusco.
Está vez la imagen fue inquietante porque una densa capa de nubes cubría casi completamente los nevados. Se podía ver que hay mucha más nieve de lo habitual, pero la densidad de las nubes indicaba que allá abajo estaba lloviendo mucho.
Me habían advertido ya por teléfono desde Vilcabamba que este año la temporada de lluvias se estaba prolongando mucho más de los habitual. La enorme masa de agua del Pacífico está mucho más caliente de los habitual, lo cual genera alteraciones climáticas en todo el mundo y especialmente en el continente
Os escribo desde Perú, para pediros ayuda, a punto de iniciar la gran aventura de llegar a Hatun Vilcabamba para reconocer la ciudad perdida.
El año pasado la investigamos con Lidar desde helicóptero. Ahora hay que llegar hasta allí para confirmar definitivamente este gran descubrimiento.
Caminaremos dos días con apoyo de mulas; construiremos un puente de troncos para cruzar un río muy turbulento y, después, nos abriremos paso a través de la selva con machetes durante dos o tres días más. Entonces llegará el momento más emocionante, al estudiar sobre el terreno lo que vemos con datos de satélite y tecnología Lidar. Será la culminación de ventinueve años de investigación y exploraciones, no siempre fáciles. Creo que nuestro proyecto vale la pena. Acompáñanos, apóyanos y compártelo con quien creas que pueda estar interesado. Gracias por su ayuda.
3 comentarios
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Angel
Como en tu anterior proyecto, te acompañaremos desde la distancia, suerte!
Alberto Uve
Mucho ánimo Santiago en esta gran aventura de conocimiento, cultura, historia, perseverancia, pasión y confraternidad. Cuenta siempre con nuestro apoyo cartográfico y de amistad.
fundacion cum laude
Buen viaje , con los mejores deseos de éxito en esta gran empresa.