2015 — VERKAMI: 5 años haciendo historia del crowdfunding
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3 entradas en el blog El día de Dragonera
Este es el blog de El día de Dragonera. Aquí puedes seguir sus actualizaciones y comentarlas.
  • ADELANTO CAPÍTULO TRES

    Os dejo un nuevo fragmento del libro para animaros. En este caso extraído del capítulo tres.

    (...)

    Tal y como podía suponerse, el teatro estaba lleno a rebosar de encopetados y engalanados hombres y mujeres procedentes de las familias más pudientes de Dragonera. Incluso pudimos ver, según me indicó Silvana, a dos de los Grandes Duques junto a los embajadores de Arcania, Arenisca, Abastos y Añeja; al último lo conocía bastante bien de días pasados. Asimismo, seguramente por cumplir con algún obligado protocolo, pudimos ver a una pequeña cuadrilla de elfos lujosamente perfumados que representaban al barrio élfico de la ciudad y que, con bastante desagrado, se veían obligados a juntarse con tan apretado gentío.
    —Silvana, no esperaba veros por aquí —dijo entonces una voz profunda detrás de nosotros.
    Cuando me di la vuelta pude ver a un hombre bastante entrado en años, de hombros anchos, mirada... leer más

  • COMENTARIOS EN EL BLOG

    Uno de nuestros compañeros internautas me ha mandado unos comentarios que me ha parecido interesante hacerlos públicos (y rebatirlos, ya de paso).

    Podéis ver la entrada en el blog de Los archivos de Silvana

  • NUEVO FRAGMENTO

    Para que tengáis mejor idea de lo que os espera en «El día de Dragonera» os dejo aquí un pequeño frafmento del capítulo dos. Recordad que el capítulo uno completo lo podési leer en el blog

    (...)

    El preboste nos condujo hasta una celda aislada, donde se encontraba tirado en el suelo el cadáver de uno de los monjes, con el hábito manchado de sangre. Aparte de los guardias de librea amarilla, un hombre vestido con una larga capa pluvial y un solideo blanco sobre su cabeza aguardaba con las manos cruzadas delante del cuerpo y entonaba plegarias mirando al suelo. La puerta, al igual que la pared en la que se encontraba empotrada, era una simple reja de hierro que impedía cualquier intimidad en el habitáculo donde, aparte de un simple camastro, no había más que un pequeño arcón y un espejo vertical roto, apoyado contra la pared.
    —Se llamaba Marlais —informó Donnery—. Ha sido asesinado en su celda esta noche.
    ... leer más