2015 — VERKAMI: 5 años haciendo historia del crowdfunding
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El blog de verkami

Petando la piñata

La Dibupedia: Nostalgia por los dibujos de nuestra infancia

José Guerrero se describe como un tipo inquieto. Alguien con algunas ideas interesantes en la cabeza, que a veces, con un poco de suerte, se materializan en proyectos que merecen la pena. Como esas Dibupedias o el documental El arte de Vampirela, aventuras que ha materializado a través de sus respectivas campañas de micromecenazgo en Verkami. “Siempre me ha gustado mucho el tema audiovisual, y aunque estudié Bellas Artes, al final y por circunstancias de la vida, he acabado trabajando en pequeñas empresas de publicidad, donde tienes que aprender rápido y saber hacer un poco de todo”, explica José a la vez que revela que, cuando era pequeño, se pasaba mucho tiempo pegado al televisor o leyendo tebeos, principalmente de Bruguera, los pocos que llegaban a sus manos. “Así que supongo que soñaba con hacer cosas relacionadas con estas aficiones”.

Texto: Oriol Rodríguez

¿Eres un nostálgico?

Definitivamente sí, aunque selectivo: tengo nostalgia por algunas cosas y por otras, no. En el tema de los dibujos animados o el cine, por ejemplo, hace 30 años disfrutábamos de cosas que hoy en día ya casi no existen. Por ejemplo, si querías ver una película de reciente estreno en el cine, podías ir al videoclub y alquilarla. Luego la veías tres, cuatro o cinco veces seguidas, y el lunes tenías que devolverla sin falta. Ahora, para hacer eso, ya no tienes que salir de casa, ni rebuscar entre las cintas. Solo hace falta tener internet o televisión de pago. Son cosas que si las has vivido y disfrutado, se echan de menos.

¿Cómo surge la idea de tus Dibupedias?

Había muchas series de dibujos que, por cuestión de edad (las había visto cuando tenía 4 o 5 años), no recordaba. Me parecía buena idea recopilarlas todas (o casi todas) en un libro. Si el libro ya hubiera existido, yo mismo lo habría comprado hace mucho tiempo. Pero el caso es que no había nada parecido y la idea le gustó bastante a la gente. La principal virtud de las Dibupedias es que más que libros sobre dibujos animados son guías prácticas, con una buena recopilación de datos y curiosidades.

En la era dorada de la ficción televisiva, ¿las serie de dibujos, tal vez por dirigirse a un público infantil, son las grandes olvidadas?

Pues sí y no. Es cierto que hay muchas que eran muy buenas, tanto en animación como en contenidos, y solo se emitieron una vez en televisión y nunca jamás se volvieron a reponer o a editar en vídeo. Pero hay muchas series que no son de animación que también están completamente olvidadas.

¿Qué criterio seguiste a la hora de seleccionar las series que incluiste en los dos libros?

Lo tuve bastante claro desde el principio: quería ordenarlas por año de emisión en televisión. Aunque a partir del año 85 o 86 también se editaron muchas series, películas y animes para vídeo, así que incluí un pequeño anexo al final. No están todas, pero sí las más importantes

“Si ya hubiera existido un libro como las Dibupedias, yo mismo lo habría comprado hace mucho tiempo”

¿Qué características y virtudes crees que tenían aquellas series animadas de los 80 y 90?

En la década de los 80 hubo muchísima variedad de series. Las había educativas (como todas las de Erase una vez de Albert Barille), aunque también abundaban las que trataban de vender peluches o figuras coleccionables, como He-man y los Masters del Universo, Mi pequeño Pony o Los osos amorosos. Eso sí, muchas de esas series infantiles eran muy dulces y desprendían inocencia y ternura. En los años 90 esto cambió bastante. Llegaron las cadenas privadas y se puso de moda el anime. Se importaban cientos de títulos de series y películas japonesas, donde muchas de las series de dibujos estaban destinadas a un público adulto, por las enormes dosis de violencia o erotismo. También se pusieron de moda las series con discurso ecológico, como Capitán Planeta. Y, sobre todo, llegaron varios animes que tuvieron un enorme éxito, como Dragonball, Ranma ½, Sailor Moon, Saint Seiya (Los caballeros del Zodiaco), Campeones…

Imagino que, tras hacer los libros, habrás redescubierto series que en su momento te pasaron por alto. ¿Cuáles son los títulos que más te han sorprendido ahora?

Es difícil seleccionar entre tantos títulos, pero sí que me hizo especial ilusión descubrir algunas que apenas recordaba, como Jana de la Selva, El detective risitas o La pequeña Polón, por poner tres ejemplos. Hay que tener en cuenta que hubo cientos y cientos de series. Es difícil quedarse con unas pocas, pero sí que diré que cuando era pequeño me gustaban mucho y ahora las recuerdo con mucho cariño títulos como Ulises 31, Dartacan y los tres mosqueperros o Dragones y Mazmorras. Me parecían series muy trabajadas, tanto en animación como en los demás apartados: música, guión, animación…

¿Sigues viendo series de animación actualmente?

Pues la verdad es que últimamente casi no tengo tiempo para ver la tele, pero sí que estoy al día de lo que se emite (menos en la tele de pago). En el canal Boing hay algunas series que me sorprenden y me gustan mucho visualmente, como El asombroso mundo de Gumball. Aun así, creo que la mayoría de series que se emiten allí tienen demasiado humor absurdo y tramas algo repetitivas. Si tuviera que ponerle a mis hijos algunas series de dibujos, elegiría las del canal Clan, donde hay algunos títulos infantiles bastante educativos, como Peppa Pig o Pocoyo. Aunque ahí también hay series que me horrorizan, como la nueva Heidi en 3D o La patrulla canina, que tiene un argumento vacío y repetitivo, y cuyo principal interés es vender merchandising (por otro lado, una práctica habitual desde los años 80).

Como explicas, actualmente los dibujos animados han cambiado mucho. ¿Las series se adaptan a los gustos de los niños o son las criaturas las que se acaban adaptando a los nuevos estilos?

Es una cuestión que va en ambos sentidos. Siempre han existido muchos estilos diferentes de animación. Hay ciertos dibujos animados que, por el uso de colores llamativos, formas simples o músicas pegadizas, se adaptan al público infantil al que van dirigido. Un claro ejemplo de esto podría ser Peppa Pig, Bob Esponja o Dora la Exploradora. Luego hay muchísimas series japonesas que adaptan su estilo de dibujo o animación en base al estilo del dibujante del manga original.

“La principal virtud de las Dibupedias es que más que libros sobre dibujos animados son guías prácticas”

Pero tengo la sensación de que si en los 80 y 90 las series las hacían adultos pensando en un público infantil, en la actualidad la gran mayoría de las series de animación están hechas por “adultos que siguen siendo niños pensando en otros adultos que siguen siendo niños”.

Pues es difícil de saber. No tengo ni idea de qué piensan los guionistas actuales. Imagino que habrá un poco de todo. Desde luego hay muchas series americanas que son tan descaradas y tan violentas que dudo mucho que piensen en el público potencial que las va a ver.

¿Para cuándo tu propia serie?

¡Uff! No sé yo si sería capaz de tener una idea lo suficientemente buena como para realizar una serie animada. Eso sí, me encantaría que algunas series hubieran tenido más episodios, por ejemplo Dragones y Mazmorras, que se quedó inconclusa, o la serie Sherlock Holmes, que también me encantaba. Si pudiera haría más episodios, ya que me parecen muy buenas.

Más allá de los dos libros también proyectaste a través de Verkami el documental El arte de Vampirela. ¿Qué nexo existe entre ambos proyectos?

Pues eso es bastante gracioso. Me invitaron a acudir a una feria de coleccionismo, donde me llevé varios ejemplares de La Dibupedia de los 80 con la idea de vender algunos ejemplares. No vendí ni uno, pero me acabé gastando todo lo que llevaba encima en algunos cómics antiguos de los años 70 y 80. Entre ellos había un par de ejemplares de la edición española de Vampirella, un extraño cómic sobre una heroína extraterrestre que estaba realizado por dibujantes españoles y que fue un auténtico éxito internacional, llegando a vender en Estados Unidos cerca de tres millones de ejemplares. Las portadas de estos cómics estaban realizadas al óleo y eran de gran calidad artística. Esto me llevó a investigar quiénes eran aquellos artistas, que yo desconocía, pues los cómics eran de 1974 y yo nací en el 78.

Y esto es lo que nos descubres en El arte de Vampirela.

El arte de Vampirela es un documental donde se hace un repaso de una parte muy importante de la historia del cómic español. Por un lado, la agencia Selecciones Ilustradas, creada por Josep Toutain a mediados de los 50, y por otro, una mención especial a José González, uno de los mejores dibujantes españoles de aquel momento y el autor más representativo de un personaje de gran éxito internacional: Vampirella. Tengo que destacar que hubo mucha gente que me echó una mano. En Valencia tuve la suerte de contar con dos coleccionistas y auténticos expertos en cómic como Ricardo Guillamón o Enrique Bala, que me ayudaron a contactar con Miguel Quesada o Zesar Alvárez. En Barcelona tuve la suerte de entrevistar a mucha más gente gracias a Manel Domínguez, Luis García Mozos, Albert Pujolar, Enric Torres o Blas Gallego, todos ellos grandes profesionales y excelentes dibujantes.

“En nuestro país no valoramos a nuestros artistas a pesar de que muchos son muy apreciados y reconocidos internacionalmente”

Va, no nos dejes a medias. Descúbrenos algo más del documental.

Pues conoceremos muchas anécdotas de parte de la historia del cómic español y autores de la segunda mitad del siglo XX. También la historia que hay detrás de la icónica representación de Vampirella creada por Pepe González y Enric Torres. Pepe González escogió como modelo a una buena amiga suya: Juana de Haro, que había ejercido también como modelo de Fotonovelas en Selecciones Ilustradas. En aquella época hubo numerosos autores a destacar, tanto en Selecciones como en las otras agencias. Hay que pensar que por la agencia de Toutain pasaron más de 200 artistas, entre ilustradores y dibujantes de cómic. Del periodo de Warren podría destacar, entre muchos otros, a Luis García, Isidre Mones, Rafael Auraleón, Esteban Maroto, Suso Peña, Ramon Torrents, Luis Bermejo o José Ortiz.

¿Por qué cuesta tanto en este país que a la cultura popular se la tenga en mayor consideración y que a figuras como todos esos grandes dibujantes se les reconozca más ampliamente su trabajo y legado?

En nuestro país no valoramos a nuestros artistas a pesar de que muchos son muy apreciados y reconocidos internacionalmente. La cultura no es algo que se potencie desde las instituciones o el Gobierno. La brutal subida del IVA cultural es un buen ejemplo de ello. Igual que tampoco interesa que la gente disfrute con otras cosas que no sean el fútbol o las carreras de motos. Es una pena el poco amor que le tenemos a algo que siempre ha representado a España, donde siempre han destacado numerosos dibujantes o pintores.

¿Cómo descubriste Verkami y por qué decidiste impulsar tus proyectos a través del micromecenazgo?

Pues todo empezó cuando un amigo mío me explicó en qué consistía el crowfunding. La verdad es que al principio era algo escéptico. Aunque después, empecé a ver algunas campañas ya realizadas, y me pareció una buena plataforma para poder desarrollar cualquier proyecto de una forma independiente y con un control absoluto por parte del autor, cosa difícil si dependiera de una editorial.

Todas tus campañas han arrasado. ¿Cuál crees que ha sido “el secreto de tu éxito”?

Bueno, uno va aprendiendo a medida que comete errores. En mi caso, creo que el poder llegar o sobrepasar el objetivo económico que necesitábamos se debe a que he sido muy, muy pesado. También es verdad que he intentado ajustar al máximo el precio de las recompensas e introducir recompensas especiales que fuesen asequibles y que tuvieran un diseño atractivo. Insisto, meterse en un crowfunding es algo agotador y reconfortante a partes iguales, pero que haya personas que apuesten por tus ideas o proyectos es el mejor estimulo que puedes tener para llevarlas a cabo de la mejor manera que te sea posible.

“Que haya personas que apuesten por tus ideas es el mejor estimulo que puedes tener para llevarlas a cabo”

Estimulante y agotador… ¿Cómo viviste los respectivos 40 días de las campañas?

Bien y mal. La primera campaña que hice, la de La Dibupedia de los 80, fue complicada porque no me conocía a nadie y tuve que empezar desde cero. No tenía ni idea de cómo funcionaba Verkami, ni las redes sociales. Y encima coincidió que era verano y mucha gente estaba de vacaciones y no se enteraron.

¿Qué estrategias de difusión usaste para dar a conocer los proyecto y las campañas? ¿Qué canales funcionaron mejor: redes sociales, boca a boca, prensa tradicional...?

Utilicé todo lo que estaba a mi alcance. Para empezar las redes sociales: Twitter y Facebook. Tambien escribí a periódicos, revistas especializadas… Sin olvidar el efecto “boca a boca”, que en diversos foros de internet funcionó muy bien.

¿Cómo fue la relación con los mecenas?

La verdad es que muy bien. Es lo que más te reconforta del esfuerzo que supone hacer un crowfunding y terminar el proyecto adecuadamente, es decir cumpliendo los plazos y tratando de dar un producto digno. Hubo muchísima gente que me escribió emocionada para darme las gracias. Eso, sin duda, es lo mejor y lo que hace que merezca la pena. Que alguien disfrute de tu trabajo es la mejor recompensa.

¿Qué consejo darías a aquellos que, como tú, quieren impulsar sus proyectos a través de Verkami?

Que tengan una buena idea, algo en lo que ellos crean de verdad y que piensen que a la gente les puede gustar o parecer interesante. También les aconsejaría que calculasen bien los gastos y el tiempo que van a tener parar llevar a cabo el proyecto en su globalidad. Hay veces que no siempre aciertas y te quedas corto en uno u otro detalle.

¿Más allá de las campañas de micromecenazgo y sus recompensas, se pueden adquirir los libros y el documental a través de otros canales: tiendas, on-line…?

Los DVDs y libros que sobraron del crowfunding están a la venta en eBay y Amazon. Es tan fácil como buscarlos en estas plataformas. Pero mucho me temo que el primer libro, La Dibupedia de los 80, está agotado.

¿Algún proyecto nuevo en camino?

Tengo varias ideas en la cabeza, pero la verdad es que ahora mismo estoy sumergido en la recta final de mi tercer proyecto: La Dibupedia de los 90, así que lo más seguro es que deje de pasar unos meses antes de meterme en una nueva aventura. Y como estoy muy contento con Verkami, me han tratado muy bien y creo que es de las mejores plataformas que existen en la actualidad, cuando empiece a trabajar en el nuevo proyecto seguro que lo lanzaré a través de Verkami.

+ Info

Campaña Verkami - La Dibupedia de los 90
Campaña Verkami - La Dibupedia de los 80
Campaña Verkami - Documental "El Arte de Vampirela"

@dibupedia80s | facebook.com/dibupedia80s

2 comentarios en esta entrada
  • judith
    judith
    5 meses

    Hola, está guay la idea, pero para usar las imágenes y modificarlas necesitarás pedir el Copyright de todas, y eso vale mucho dinero, y el proyecto sería inviable, de echo muchos cómics están catalogados en wikipedia igualmente, puedes hacer artículos sobre los cómics que falten ahí y será lo mismo. Saludos

  • Chabela Martínez Lorenzo
    Chabela Martínez Lorenzo
    5 meses

    Me gusta, podría usar el libro para mi trabajo.

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